Por Liliana Bertoia
Fotos
Valeria Gorgati
El sábado 5 de febrero, Skay se presentó por primera vez en el Estadio Centenario de Quilmes, calles agolpadas de gente como es solo común ver en el acceso a un partido de fútbol lo hacían esta vez para celebrar un encuentro con su ídolo a la espera de una nueva misa ricotera.
Un espectacular emplazado en el estacionamiento del Estadio, con capacidad totalmente colmada, recibió en una fresca noche de verano a Eduardo Skay Beilinson, un verdadero ícono del Rock Nacional.
Con solo dos shows previos a esta fecha desde su retorno post restricciones por la pandemia, para muchos este no era un recital más, estaba sobrecargado con toda la ansiedad y el delirio de un reencuentro.
Tal como reza la canción todos parecían "atraídos por la luz en la noche, cegados por el resplandor de una ilusión", esa ilusión de ver a Skay una vez más cueste lo que cueste.
El concierto empezó pasadas las 23:30 aunque la cita era a las 22, y fueron casi dos horas de puro rock, abrió la noche con El Golem de La Paternal y la lista seguiría con El ojo testigo, Ya lo sabés, Aplausos en el Cosmos, Plumas de Cóndor al Viento, El Redentor Secreto, Chico Bomba y Palomas y Escaleras; miles de fanáticos “agitaron sus trapos” y mezclaron las canciones con arengas a “Skay, el corazón de Patricio Rey” llegando a un grado de euforia total cuando sonaron los primeros acordes de JiJiJi.
Desplegando un virtuosismo único en la guitarra y acompañado de Los Fakires: el guitarrista
Joaquín Rosson, el bajista Claudio Quartero y el baterista Leandro Sánchez,
Skay comandó con su voz una verdadera celebración a la música y lealtad, esa misma fidelidad que supo
cosechar cuando lideró Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota junto al Indio
Solari y que con el paso de los años sigue sumando generaciones que lo acompañan
en su fase solista.
“Nos vamos a tomar 10 minutos” dijo Skay, y a su regreso el set list continuó con Corre, Corre, Corre, Aves Migratorias, Falenas en Celo, Lejos de Casa, El Fantasma del 5º piso, Flores Secas y El Sueño del Jinete. El final llegó de la mano de Síndrome del Trapecista, Oda a La Sin Nombre y Suelo Chamán.
El suelo
quilmeño fue una vez más sede del Rock And Roll, un ritual único que convoca
seguidores de todos lados, un encuentro que quiere ser eterno.
Con un posteo en sus historias de Instagram, Skay concluyó su despedida diciendo "GRACIAS! BUEN REGRESO A TODOS"
Ahora habrá que esperar muy poco tiempo
para su próxima presentación, que será el próximo 12 de febrero en el Cosquín
Rock.
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